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Una palabra por programa. Este año comenzó mi romance con la radio. Fue un flechazo. Tuvimos días buenos y malos. Ahora, como algunas parejas, nos hemos dado un tiempo. A la vuelta del verano volveré a pedirle que siga saliendo conmigo (las mañanas y las tardes). De celestina hicieron una mujer llena de vida y un apuesto joven al que apuesto que le queda un largo camino radiofónico. Este amor comenzaba cada mañana con un beso de buenos días a la ciudad que amo. Algunas tardes también la visitaba y charlábamos relajadamente hasta que llegaba la noche. Ni el frío ni la lluvia pudieron con este nuevo amor. 

Y si en otoño ya no me quisiera mi amada radio, nadie me quita lo vivido. Lo hablado. Los momentos de emoción, risas y enfados. Si por algo recordaré este curso 2012-2013 es por ella.

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