Chisporroteo

Hoy que lloraron los que viven arriba en el cielo y no quisieron que salieran los sevillanos anónimos, escribo. Para matar la noche sin parones ni sones. Mientras la redifusión del Martes Santo pasado me sirve de banda sonora para la película que no se ha rodado en las calles de la ciudad. La villa de las setas y el seseo. Las persianas de los ojos de los monaguillos y de los balcones de carmesí rezando al unísono por un Miércoles de tregua sin chivatazos ni faisanes por el casco histórico que se tercia histérico si las cruces que guían salen a marcar el paso de los pasos. Ya el sueño de un día sin benditos cansancios se me acerca con el izquierdo por delante. Aquí dejo mi canto a los santos para que mañana si se vean grandes mantos mientras de la silla me levanto. La foto, del año pasado y con mi tembleque habitual.

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