Un finde de fútbol y Pacífico

Salir de Sanhattan es la otra cara de la moneda. Una moneda patriota y humilde. Fui al fútbol. A mi nuevo equipo: Universidad Católica. Un club que intentar como puede hacer frente a los dos grandes de la capital, Colo Colo y U. de Chile. Un estadio pequeño para una afición pasional y sufrida. Y yo por allí en medio vibrando y botando con la plebe. Magnífica forma de terminar un día que empezó en una reserva natural espectacular a los pies de los Andes con asado en la rivera del río Clarillo. Sensacional paseo que echamos allí entre un mar de caballos que correteaban entre sus montañas. Eso fue el sábado. Hoy domingo fue un día tranquilo en la costa pacífica. Apacible pero increíble. Asusta la naturaleza. La inmensidad del mar que choca contra las rocas de la rutina en la ciudad. Pescado viendo pelícanos. Paseo para recordar por la orilla en Zapallar. Luego hubo coche, lluvia y depresión urbana. Valparaíso decepciona a cada paso. Parece abandonada y en estado de evacuación.
Así que resumo. Y presumo. Ver el océano Pacífico es indescriptible. Dejarte despeinar por la brisa marina chilena, un privilegio. Mañana será lunes. Día de compras me temo. Ve diciéndome que quieres que aquí está todo muy barato. Chau!

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