Poner la oreja

- Él, tocándole el hombro con toda la pinta de tener una moto de cross: Oye...
- Ella, con toda la cara de estar en un colegio de falda de cuadritos: ¡Tengo novio!
- Él, con la pose de "has quedado de creída": No, no... es que se te ha caído la rebeca.
- Ella, con la moral por las suelas de sus Vans: Ah, vale. Gracias (sonríe).

(El típico silencio incómodo en el que se analizan)

- Ella, que ya ha dejado de bailar con la típica amiga siesa: ¿Qué edad tienes?
- Él, que salió solo porque no caben dos en el cross: 22, ¿Y tú?
- Ella, con cara de tragarse hasta un Levante-Osasuna: ¿Cuántos me echas?
- Él, se pone guasón y le dice: Los que quieras y donde quieras...
- Ella, que es más corta que un fandango pregunta: ¿Cómo?
- Él, que se acaba de dar cuenta que ella tiene menos luces que un barco pirata: Nada, nada...Yo diría que 21.
- Ella, que se cree mayor porque fuma más que Coentrao: ¡Qué dices, tonto! Tengo 18 pa 19...
- Él, se hace el longui: ¿Ah, si? Pues pareces mayor. Se te ve madura... 

(Madura la tiene él ya y por eso tira de estrategia)

- Él, con más recursos que MacGyver: Joder, creo que me ha entrado algo en el ojo ¿Tengo algo?
- Ella, se acerca cándidamente al ojo del nota: Yo no veo nada.
- Él, sacando el estoque para rematar la faena: Acompáñame al baño a ver...

(Se marchan mientras sonrío)

FIN





*No sé que pasaría al final. No los volví a ver. Espero que él no perdiera el ojo ni ella la rebeca. Si te puedo decir que ella no tenía novio y él si. O sea, me encanta Sevilla.

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