Los coches de autoescuela

Si, esos torpes y lentos coches de autoescuela que nos encontramos los conductores diariamente por nuestras ciudades. "Habría que exterminarlos junto con los coches de caballos..." dicen algunos. Yo no. Defiendo a los coches de autoescuela. Esos valientes y pacientes profesores y alumnos que se echan a la jungla urbana a aprender a convivir en ella. ¿El precio de aprender? Pitadas, insultos, aspavientos al pasar velozmente por su lado y un cúmulo de despropósitos hacia ellos. Me enerva ver estas situaciones frecuentemente cuando conduzco. Por eso, lanzo una reflexión al aire virtual que ya lancé en twitter hace unos días y que algunos tuvieron a bien en multiplicar su efecto retuiteándola o interaccionando conmigo. Esa reflexión es la siguiente:

Odio a los que pitan e increpan a los coches de autoescuela por su torpeza y lentitud. ¿Ellos nacieron sabiendo conducir o qué? #sevillahoy

Imagino que no. Entiendo que esos pitadores e insultadores no recuerdan sus años de alumno y por eso hacen un ejercicio de incomprensión y violencia hacia esos novatos al volante. Hoy quiero defender al coche de autoescuela. Yo no hace mucho estaba montado en él. Este es un alegato a favor del coche de autoescuela. A favor de esos que el nerviosismo los conquista cuando se ponen al volante o, incluso, se sientan detrás a admirar como aprende a conducir una compañera de clase. Y ya se quedan prendados para siempre. Por eso, homenaje hoy a todos los coches de autoescuela que circulan. Ánimo y valentía. Os queremos.

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