Los polvorones siguen cogiendo polvo

¿Y qué me dices del sol que saldrá mañana? Nuevo e impetuoso entrando por las rendijas y alumbrando la oscuridad de las mentes. Las mentes criminales por necesidad. Las alambradas de materia gris que miran hacia otro lado y tienen el cuello fatal de hacerlo una y otra vez. La contractura mental, que la llamo hoy. Aquí tengo en mis manos la deuda interna cruzada elástica que me atosiga y que respira mi aire mientras me ahogo entre papeles y edredones remetidos. Y ya nada. Unamuno vuelve como retornan las primicias. Sigo clavado entre mármol y tapices. El neobarroquismo del marco de la ventana por evitar cánceres. Todo tiene sentido un instante y, de pronto, vuelve a la normalidad del desorden caótico que nos hace felices. Aquí está todo lo que somos y fuimos. Habla el canal Viajar por mi mientras la noche calla por mi. Las portadas no dejan entrar a nadie, y menos si vienes a la villa de Sevilla a pasar por ella. Hoy vinieron y nos dejaron a la mitad. Los polvorones siguen cogiendo polvo.

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