Yo ya no sé si valgo

No tengo sueño y no voy a ninguna parte. Aquí me quedo contigo y con tu recuerdo. No necesito más de eso. Lo añoré hasta que lo conocí. Otra cosa más que bajada del pedestal solo son piernas, brazos. Besos, abrazos. Escribo largo. Me largo. Los desconocidos reflejados en el cristal me miran y se miran, pero no se ven. Los observo y beben. Como descosidos descosiendo el bajo de los pantalones contra la tierra y las bolsas de hielo inservibles. La música pastillera lucha contra las pastillas para dormir de los viejos de enfrente. Los que no se acuerdan que tuvieron juventud y se han pasado al otro bando. El bando de la queja, del aburrimiento, del madrugón inservible, de la asociación de vecinos que lucha por ser la mejor en criticar. La vida ha cambiado poco desde que estoy aquí. Un ordenador hace las veces la lengua, pero las tonterías ahora quedan escritas. Que es peor.

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