Subiendo


Como cuando de pequeño subías una montaña. Fuera de plástico o de arena. En la playa o en la calle del infierno. Subir la montaña. ¿Para qué? Para bajar cien veces más rápido que ascendiste. Esa fascinación humana por ver que hay al otro lado. Break on trought to the other side. Paso a paso con la cabeza alta disfrutando el bello paisaje. Las piedras, como siempre, en el camino. Delante, detrás, al lado. Puedes elegir como interpretarlas: como obstáculos o como indicios de la cercanía de la cima. Y ahí seguimos aún subiendo. Con el bañador de flores de mercadillo, la camiseta blanca de marca cara, la gorra negra, la mochila de camuflaje de imitación del bando ganador de la segunda guerra mundial y las gafas. No sé si la fe mueve montañas, pero seguro que me mueve hacia ella.

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