Afrancesado

La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce.

No sé a que se refería Rosseau con eso de la paciencia, pero supongo que a política. Él era muy de política. Como ustedes sabrán, yo no. Todo esto viene a este lugar porque Francia aparece de repente en mi vida. Vuelvo a casa del vecino un lustro después con la maleta vacía y la intención de traerme buenas sensaciones. Parece que aquí abajo todo se complica y pasar por la guillotina a algun@s es una idea que va cogiendo fuerza. Si las sospechas de traición a la patria se demuestran, abarrotaré la plaza y los ajusticiaré. Mientras tanto, un paseo por los Champs-Élysées no me vendrá mal para aclarar las ideas y traerte algún recuerdo si mi cartera noventera me lo permite. También habrá fútbol. Excusa divina que me pasea por este mundo siguiendo cegado una pasión que no entiende fronteras ni razones ni economía personal ahora que las pascuas se acercan y se vislumbran los nuevos retos del próximo año. Los mismos de siempre. Avanzo poco y retrocedo menos. Parezco vago, pero mi mente no descansa. Créanme.

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