Abgena

Así denominaron los tartesios (de chocolate) el lugar donde he habitado desde finales de Julio: GINES. Este pueblo donde llevo veraneando desde que comenzé a creerme que tengo uso de razón no podía estar ausente en este pequeño rincón de mi gran cabeza pensante llamado blog.
Es un lugar con poco atractivo, puesto que carece de monumentos destacables y lugares de marcha, los cuales son aún menos destacables. Quizás alguna terraza se pueda escapar de mis afiladas teclas portátiles. Pero exceptuando ese lugar, el (ahora cerrado) cine de verano y el mítico polideportivo típico de pueblo aljarafeño poco podemos resaltar de tan ilustre villa situada a 6 kilómetros de la capital. Además este pueblo tiene a gala el haber permanecido intacto con el paso de los años. Les prometo que sigue igual que hace 10 años. Probablemente algún cambio de mercería de una calle a otra, pero poco más. Créanme, se de lo que hablo. Y este hecho es digno de mencionar, ya que seguimos manteniendo la esencia que nos ha caracterizado. Un lugar aburrido, apacible y donde rara vez pasa algo destacable. No suele haber malos tratos, no suele tener deportistas destacables y la salida de la hermandad del Rocío cada vez crea menos expectación entre los habitantes del municipio. De esto quizás sea responsable nuestro alcalde: Manolo Camino, el cual a pesar de ser gran amigo de Monte-serrín, alberga grandes dotes administrativas. Entiéndanme...
Este va a ser mi homenaje al pueblo que me ha visto crecer de verano en verano y del que me marcho en pocas horas definitivamente por este año.
Hasta aquí llegó todo por hoy, porque tras el atraco a punta de silbato que se ha perpetrado hoy en Mestalla contra mi equipazo, me hace querer acostarme cuanto antes.

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