¿Quienes son los malos?

Esa pregunta que quizás nos hayamos hecho infinidad de veces viendo una película, me la he hecho yo hoy cuando he escuchado la sentencia que ha dictaminado un juzgado italiano sobre un caso que sigo desde 2007. Quien me conozca un poco, sabrá que no soy amigo de la política ni de la denuncia social, pero este hecho me ha dado que reflexionar en la noche de hoy.
El caso es el siguiente: Un joven dentro de un coche muere de un tiro en el cuello hecho por un policía. ¿Su delito? Estar allí mientras una reyerta entre ultras se sucedía. Bueno, a pesar de que el tema iba por buen camino y el policía había sido acusado de homicidio voluntario, le han caído 6 años de cárcel. Por lo visto, han cambiado la acusación de voluntario a culposo. Yo no entiendo de leyes. La familia del asesinado se pueden imaginar como está. Claman al cielo. Comprensible. Ellos ven como un hombre ha matado a su hijo y la Justicia ve como un hombre vestido de policía mataba a un joven. El delito es el mismo, pero le han buscado un recoveco a la ley para que Luigi Spaccarotella esté como mucho en 6 años en la calle.. ¿Ha influido que tuviera calzado un uniforme de carabinieri cuando realizo los dos disparos? Juzguen ustedes. Tras ver este largo proceso, me cuestiono en que bando me encuentro yo y cuantos bandos hay. ¿Soy de los malos por ir contra la policía? ¿Es el policía-asesino de los buenos solo por llevar un uniforme? ¿La policía nos protege o somos nosotros los que debemos protegernos de ellos? Y por último, si un policía mata a conciencia, ¿A donde vamos a llegar? Dejo el video con la sentencia. Que Maradona nos coja confesados...
GIUSTIZIA PER GABRIELE!


Comentarios

  1. Está la Justicia, y está el hombre que imparte justicia, y por favor, qué terrible sería juzgar al juez que se vende, al político que compra, al policía que se cubre de su uniforme para actuar según sus más bajos instintos. Qué terrible sería creer que el uniforme no es algo superior, algo que indique que el policía es más importante que el estudiante. ¡Todos somos iguales!...
    Perdón, creo que me ha poseído el espíritu de la doble moral. Amemos con el corazón y con las dos cabezas (aprovecho y comento también tu anterior entrada). Qué falsa es la verdad oficial, ¿verdad? Tranquilo, que en Rusia investigarán mientras tanto quién ha sido el maligno asesino que se cargó a la periodista Natalia Estemirova. ¡Buf! No seamos borregos. Estoy contigo, Ochoa.

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