82 años

Y todavía no ha perdido el sentido del humor. Aunque se sepa en la recta final de su existencia. Tiene parkinson, igual que Mohamed Ali. En otro tiempo fue astillero. Pero no tuvo la oportunidad de quemar ningún neumático. Se ha forjado en la cubierta de barcos. Dicen que ya no sabe lo que dice, pero habla con más cordura que muchos que aparecen a diario en los medios de desinformación. Él debería ser un líder de opinión. Me alegró, me alegra y (espero que por un tiempo más) me alegrará aún más la vida con sus cosas. Cosas fascinantes de viejo.
Ahora vivo junto a él. Es más. Estoy viendo en estos momentos como él ve la tele a mi izquierda sentado en su silla de ruedas. Serio. Pero a mi no me engaña. Tiene mucho arte dentro. Nacido en Barbate. No hace falta decir más. El destino nos ha vuelto a unir un verano más. Aunque aparentemente sea todo diferente porque él no pueda valerse por sí mismo, seguimos teniendo esa química especial. Química de grandes parejas del humor. Un espectáculo digno de levantarse de su sillón burgués para aplaudirnos.
Esto es un homenaje a mi abuelo. Homenaje no póstumo. No esperaré a su muerte carnal para ofrecerle mi pleitesía. Ya la tiene desde hace muchos años. Por muchas razones. Él me enseñó a ver la vida de otra forma. Yo creo que tengo mucho de él, y parecerme a él será haber cumplido con creces porque era una gran persona. Un gran abuelo. Gracias por todo.

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