Noche de ronda

Así se titula uno de los mejores poemas que he leído en el último tiempo. Su autor, Luis Alberto de Cuenca. Una «poética transculturalista»: una lírica irónica y elegante, a veces escéptica, en ocasiones desenfadada, en la que lo transcendental convive con lo cotidiano y lo libresco se engarza con lo popular. Lo descubrí al saber que Jose María Sanz Beltrán iba a llevar algunas de sus composiciones al magnífico Rock & Roll que hace el catalán. El poema, en mi opinión, refleja perfectamente una situación en la que muchos podemos vernos retratado. Que disfruten:


En otro tiempo hubieras empleado la noche
en hablarle de libros y de viejas películas.
Pero ya eres mayor. Ahora sabes que a ellas
les aburren los tipos llenos de nombres propios,
que tu bachillerato les tiene sin cuidado.
De modo que le dejas tomar la iniciativa,
desconectas y finges que escuchas sus historias,
que invariablemente -recuerdas de otras veces-
versan sobre el amor, los viajes, la dietética,
su familia, el verano, la buena forma física,
el más allá, las drogas y el arte postmodemo.
De cuando en cuando asientes, recorriendo sus ojos
con los tuyos, rozando levemente sus muslos,
y elevas a los cielos una angustiosa súplica
para que aquella farsa termine cuanto antes.
Pasarán, sin embargo, todavía unas horas
hasta que, ebria y afónica, se abandone en tus brazos
y obtengas la victoria pírrica de su cuerpo,
que, pese a los asertos de tres o cuatro amigos,
será muy poca cosa. Y, cuando esté dormida,
saldrás roto a la calle en busca de una taza
de café gigantesca, maldiciendo las copas
que arruinaron tu hígado en la estúpida noche
y pensando que, al cabo, merece más la pena
no comerse una rosca y hablarles de tus libros,
amargarles la vida con Shakespeare y con Griffith.
O buscarse una sorda para que nada falte.

Comentarios

  1. Curioso poema, comparto bastantes cosas. Otras no...yo creo que merece la pena comerse una rosca xD

    ResponderEliminar
  2. Qué bonito es el amor de bar... Pero como dice Grako, ni Shakespeare ni Griffith nos pueden dar calor "corporal" (por muy cálido y lleno que sintamos nuestro espíritu).

    ResponderEliminar
  3. Rafa lleva toda la razon. Pero eso si, yo solo "trabajo" con profesionales. Si alguien hace bien su trabajo, se le paga y ya esta.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario