El fútbol une

Como dijo Bill Shankly en cierta ocasión, El fútbol no es una cuestión de vida o muerte, sino algo mucho más importante. Quizás con esto se venga a referir a la pasión con la que los seguidores de los equipos emplean cada domingo en la cancha. Pasión que se ha cobrado víctimas mortales gracias a rivalidades absurdas llevadas al extremo. Pero de lo que el fútbol es capaz es de unir. Une en el amor. Une en el odio. Une. Es capaz de sentar en un estadio de fútbol a un rancio conservador déspota y a un activista de Greenpeace. Y lo que resulta más increíble, que se abracen cuando su equipo meta un gol. Fascinante. Esta unión de la que hablo nos ha dejado un ejemplo no común de unión entre personas con contrarios ideales en esta vida. Ha conseguido unir al Obispo de Barcelona y al ex-mandamás de Izquierda Hundida. ¿Cómo?, pensarán ustedes. Pues todo esto lo ha hecho un hombre. Un ser superior dicen algunos. Florentino Perez. 94 millones han tenido la culpa. Y no es que se los haya dado al obispado de la capital catalana y al comisionado zurdo de señor Llamazares, sino que se los ha gastado en traer a un apuesto portugués para que engrose las filas del Real Mandril de cara a la próxima temporada. El dispendio económico en tiempos de vacas flacas ha hecho que alzen la voz tanto las cúpulas religiosas como las cúpulas izquierdosas. Fascinante. Y todo esto lo ha hecho el fútbol. O el dinero. Eso díganmelo ustedes.

Comentarios

  1. El fútbol es capaz de muchos cosas...pero como decía Marx...es lo económico (por desgracia) lo que mueve el mundo. Realmente me parece de vergüenza en lo que se está convirtiendo el fútbol. Me sorprende que se inviertan millones de euros y que se movilicen 40.000 personas para echar a un señor. Si se movilizaran todas esas personas y se invirtieran todos esos millones para otras cosas...quizá el futbol ocuparía un lugar menor en los informativos de cada día.

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  2. Una verdad como un templo la que dices, pero la realidad es la que es y la pasion por los colores en muchas ciudades es la que es.

    Hasta que no nos demos cuenta de como se rien de nosotros los mandamases futbolisticos no dejaremos de echarnos kilometros a las espaldas siguiendo a una panda de niñatos vestidos de futbolistas.

    Pero esto lo mueve la incongruencia, porque ver saltar a mi equipo al campo es una sensacion inigualable y eso no hay por donde cogerlo.

    Saludos desde el centro de la biblioteca de la facultad de in-comunicacion

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  3. La verdad es que, como Grako dice, la economía mueve el mundo. Aunque creo que esa frase es un tanto fría. Quiero decir con ello que quedaría mejor decir que "la economía mueve el mundo cuando se aplica al corazón de las personas" (sea para bien o para mal). Y en el fútbol hay muchos corazones.

    La verdad es que estoy de acuerdo en la crítica que hace Grako a que la gente se debería mover más para otras cosas. Es imposible reunir hoy en día a 60.000 personas para protestar, por ejemplo, contra los planes de Bolonia. Al menos, si ya no es por motivos políticos, que los niños aprendan de sus padres que alguien, cuando no le guste algo, puede protestar. Mientras que el fútbol sea el clavo ardiendo al que aferrar la huída de la alienación, del ser borregos, perfecto.

    Al fin y al cabo, Shankly tenía su parte de razón.

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  4. Veo que mi comentario ha traido a vuestras mentes a la reflexión. La verdad es que si la vida no tuviese cosas incogruentes no sería ni la mitad de interesante.

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  5. Y es humano reconocer esa incongruencia. Como dijo Francis Scott Fitzgerald, "es preferible fiarse del hombre equivocado, que de quien no duda nunca".

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