Esclavo del portátil

¿Cuánto me ha dado? o ¿cuánto me ha quitado? Yo a mi portátil lo quiero y lo odio. Depende el momento. Me es útil y (lamentablemente) imprescindible en mi vida. A veces me siento esclavo de esta pantalla y estas teclas. Seguro que he suspendido asignaturas y engordado por estar haciendo esto: estar delante de la puta pantallita. Entonces lo odio. Me maldigo y la autocrítica funciona. Pienso en las horas perdidas y las dioptrías ganadas. Y cuando me decido a levantarme y mandarlo a tomar viento, aparece eso: una canción, un artículo, un documental, una película, una foto,...algo. Ahí, sonrío y me reconcilio con él. Le agradezco. Todas las cosas que aprendí. Entonces lo quiero. Y si lo cierro, es para dejarlo descansar como ahora. Buenas noches a todos. A ti también, ASUS i7 2630-QM.

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