Re-flexiones in-dispensables

Un acto vale más que mil palabras, aunque esas mil palabras valgan para poder hacer el acto.
Varlao Hoaco

En los tiempos que (se) corren es casi indispensable la utilización de esas mil palabras para que te dejen hacer(le) el acto. O la actuación, en algunos casos. Se necesitan aún algunos actos para algunos que llevan miles de palabras sin conseguir hacer el acto. Y vuelven a utilizar más palabras en busca del acto, entrando así en un círculo (muy) vicioso del que es complicado compensar la balanza de palabras y actos sin tener que recurrir a pagar por un acto. Porque, si un acto vale más que mil palabras, ¿Cuánto vale el acto? Hay sitios donde tu eliges a la actriz, le das 80€ y haces el acto. O sea, 80€ por ahorrarte las mil palabras. Has comprado a 8 céntimos cada palabra. Es un buen negocio. Sobre todo, si no sabes que mil palabras desbloquean el acto para poder llevarlo a cabo. Recomiendo contar las palabras. Predecir cuando vayas por mil (aproximadamente) si te van a valer para un acto o si vas a tener excedente de PALABRAS PARA ACTOS. Un producto con exceso de oferta y defecto de demanda, sobre todo si esas palabras intercambiables por actos, están caducadas o no valen ni en millones para conseguir ni un solo acto. Bueno, lo dicho. Hacía tiempo que no hablaba de sexo...

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