Con tu permiso Luisito

Dado que hizo las delicias de algunos cinéfilos hará diez o doce días, me aventuro a publicar en este pedante blog una adaptación casera de un pilarísimo poema de Luis García Montero, el cual me ha dado su permiso expreso en boca (e imitación) de mi fcom-padre en estos menesteres friki-poéticos. Todos nos podemos imaginar quién puede ser. El poema origen se llama Completamente viernes y lo podéis ver y escuchar en su deleznable versión original pulsando sobre su título unos caracteres más atrás de este punto que voy a poner.
Esto de la poesía de la experiencia lo hace cualquiera. Bueno ahí lo lleváis:

Por Doritos y Donettes,
por cassettes ordenados y velcros en el suelo,
por las dioctrías limpias, por la mesa
sin apuntes, antologías ni horarios,
por los sillones con pósteres,
quien se acerque a mi cuarto
puede encontrar un día
completamente mío.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a mi calle
y está la cabellería
tomada por el mundo de los rockeros
y en el MaxiDia
noviembre se hace gofre de chocolate,
tranchete y mojo picón,
abanico de pipas en el quiosco
del Don Regalón,
barrio que se desnuda completamente mío.

Así mis gafas
que se hacen memoria de tus lentillas
y te presienten
en el reposabrazos de la sala 15,
en la cola de las cañas y los xuxos,
en el programa rojo de la programación,
en la viena desecha por la carnicera gorda
igual que se deshace un ignacio en el queso pelirrojo
completamente nuestro.

Cuando entras por la puerta de la sala,
la urna adivina lo que supieron mis gafas
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente Eric,
madrugada de regreso, el buen cine,
la buena compañía.

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