Ayala

Ese ha sido el apellido del día. De mi día. ¿Casualidades? No creo. Por varias razones han salido hoy esas seis letras. Uniendo poesía, fútbol y reggaeton. Así ha sido todo más o menos.
Abría la puerta de mi casa y mi madre sentada junto a la radio me decía que Francisco Ayala había muerto. Oju, vaya forma de entrar en el keli, le digo. Me siento en la mesa con la noticia de la muerte del más que centenario poeta andaluz.
Cuando me levanto de la siesta me llama un amigo para jugar un rato a la PS3 y después me siento junto a otros colegas a ver el fútbol. La conversación futbolística derivó en aquel gran Valencia de principios de milenio. Mientras repasábamos la alineación, me paré detenidamente en su central más contundente: Roberto Ayala. Van dos ya...
Termina el partido y vuelvo a mi casa. Me siento en esta silla de ordenador negra y abro el Tuenti para ver si alguien se ha acordado de mí. Efectivamente. Un mensaje privado en verde me acecha. Lo abro y me aparece un enlace, el cual me lleva a infame vídeo sobre reggaeton religioso. Su autor, Melvin Ayala. Este individuo es hermano de Daddy Yankee, lo cual lo convierte en artista aproximadamente. Con este hacemos tres me parece.
¿Qúé les parece? Pues a mí, más.

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